Un factor neto es útil, pero todavía no es una explicación
El expediente permitía seguir la secuencia oferta, factor, equivalente y peso. Eso era más reproducible que una media de barrio, pero el factor agrupaba reforma, planta, vistas, superficie y garaje en una sola cifra.
Para que otro profesional pueda revisar la decisión, cada corrección debe aparecer por separado, con dirección, magnitud, evidencia y grado de confianza. Un resultado que solo puede defender quien lo calculó sigue siendo una caja negra.
La mejor ubicación no resuelve lo que no se ha observado
La relación con el parque era relevante porque afectaba a vistas, luz, ruido y escasez de alternativas. Sin embargo, faltaba comprobar cocina, baños, instalaciones, distribución real y conservación interior.
En vez de completar esos huecos con una descripción probable, el informe mantuvo el supuesto visible. Esta distinción entre dato, observación e inferencia permite saber qué visita o documento reduciría más la incertidumbre.
Los modelos automáticos sirven mejor como contraste
Dos estimadores externos ofrecían resultados muy separados. Elegir el que más se acercara a la expectativa habría sido arbitrario. Se usaron como señales secundarias para detectar que el caso merecía revisión, no para promediar cifras incompatibles.
La conclusión final descansó en alternativas de compra identificables y en la explicación de sus diferencias. Cuando la evidencia primaria es débil, añadir más estimadores no la convierte en sólida.